DILD

Dream Induced Lucid Dream

Eddydpyl

La inducción de sueños lúcidos desde el sueño (DILD) hace referencia a una gran variedad de métodos cuyo objetivo es que descubras que sueñas espontáneamente. Aun así y para evitar confusiones, me referiré a esta forma de tener sueños lúcidos como si se tratara de un solo método centrado en el uso de los tótems. Ya que, a excepción de este último, prácticamente todos los métodos que buscan generar sueños lúcidos de forma espontánea, y que por lo tanto se podrían clasificar como DILD, tienen su propia denominación que los diferencia.

Por tótem entendemos un objeto o acción que nos permite comprobar si estamos soñando, aprovechándonos de las particularidades del mundo onírico. El término lo he tomado prestado de la película Origen, en la que su protagonista utiliza una peonza para comprobar la realidad, por lo que es más que probable que encuentres estas herramientas bajo otros nombres. Normalmente se las conoce como chequeos o comprobaciones de la realidad.

La técnica DILD busca producir momentos de lucidez arbitrarios entretanto soñamos a través del uso reiterado del tótem en la vigilia, convirtiéndolo en un hábito que traspase al mundo onírico. Mientras soñamos solemos imitar nuestra forma de comportarnos cuando despiertos en mayor o menor medida, por lo que la meta de esta técnica es hacer del cuestionarnos nuestro estado una costumbre, algo tan natural como respirar.

Aunque debes de saber que esto rara vez es suficiente. Si preguntas a cualquier soñador lúcido experimentado sobre sus estallidos de lucidez descubrirás que lo más normal es que de repente se dé cuenta de que sueña y ya después se asegure utilizando el tótem. Es decir, no tiene un sueño lúcido gracias a su tótem, sino debido al vicio que ha adquirido de prestar atención a lo que le rodea y a sí mismo. Lo que tenemos que convertir en costumbre no es utilizar nuestro tótem así como así, sino concentrarnos seriamente en nuestro estado para determinar si soñamos. Queremos ganar consciencia de nosotros mismos tan a menudo como sea posible, el tótem es secundario.

Entonces, ¿dónde reside el valor del tótem? Bueno, para empezar, sí que puede ayudarnos a lograr sueños lúcidos. Pongamos que el 95% de las veces que alcances la lucidez en tus sueños con esta técnica será gracias a la parte de prestar atención y cuestionar tu realidad. El 5% restante corresponde al uso del tótem, cuando en un sueño decidas utilizarlo por cualquier razón y descubras que sueñas, y no es una cifra que yo despreciaría.

Pero donde de verdad te habrá resultado útil añadir el uso de un tótem a tus comprobaciones de la realidad durante el día será cuando, en tus sueños lúcidos, no seas capaz de determinar si sueñas o no. Yo mismo desperdicié un tiempo precioso en mis primeros sueños lúcidos intentando asegurar con total certeza que soñaba. El realismo era tal que no me lo podía creer y, como comprenderás, quería estar absolutamente seguro antes de saltar por la ventana y ponerme a volar.

Dicho lo dicho y debido a lo cual, ha llegado el momento de elegir tu tótem. Tiene que ser algo que siempre lleves encima, para crear la expectativa de que esté en todo momento a tu más inmediato alcance y así se encuentre disponible en tus sueños. En este sentido, lo ideal es que no sea un objeto físico, sino una acción que puedas realizar sin necesidad de nada externo a ti. Pero a quien queremos engañar, tener algo tangible a lo que poder llamar nuestro tótem, como en la película, mola mucho más.

Aunque, por mucho que te pueda atraer la idea, yo no recomendaría usar la peonza de Dom Cobb como tótem. Los mejores se aprovechan de las reglas del mundo onírico, tal y como la dificultad para leer un mismo texto dos veces sin que cambie, o el extraño modo de funcionar de los aparatos electrónicos. No existe ningún motivo por el que la peonza vaya a girar eternamente cuando soñando, más allá de que tu esperes que sea así, que no es lo normal.

Las opciones son prácticamente infinitas y a unos les funciona mejor un tipo de tótem que a otros, por lo que harías bien en probar varios antes de decantarte por uno. O por más de uno, no hay ningún tótem a prueba de fallos y es una buena idea comprobar la realidad de más de una manera.

Por si tienes curiosidad, mi primer tótem fue un reloj digital. En mis sueños nunca marcaba una hora coherente y las más de las veces mostraba letras y números cambiantes que no tenían ningún sentido. En el momento de redactar este artículo no uso tótem alguno ya que no suelo tener problemas para determinar si sueño o no, lo que no quiere decir que no compruebe mi estado de vez en cuando. Ejercitar la consciencia de uno mismo varias veces al día es siempre obligatorio.